MAGA OSCURA

A un sentimiento verdadero, a una esperanza mas latente que la de la propia fe, a la incitadora de una hermosa, loca y divertida historia… a usted por que sin conocerte ya te siento, porque sin sentirte ya me inspiras, por que sin conocerte ya te estoy dirigiendo estas palabras.
Te brindo mi realismo mágico, te entrego una ilusión… te regalo un cuento de amor.
MAGA OSCURA
Y fue entonces cuando se dio vuelta y se detuvo a contemplar su sombra, en su sombra se alzaba una turbia imagen, una bella silueta que se divertía danzando envuelta en eróticos movimientos que solo eran comparables con la mas provocativa sensualidad de ese mágico cuerpo… de inmediato volteo el rostro y miro otro tipo de silueta, era una sombra que lucia hechizada contemplando ese infinito abismo de belleza que solo se podría asemejar al momento de su primer encuentro con su mundo. La hermosa belleza del caos que cuando nació lo hizo irrumpir en llanto… fue entonces cuando su propia angustia lo hizo sentir maldito, pues sabia que si bien podía contemplar esa bella imagen, de igual forma nunca podría ser parte de su ahora maldito mundo.
La impotencia que resultaba el pensar que nunca la pudiese alcanzar, le obligo de nuevo a sentir la necesidad de una vez mas irrumpir en llanto. Si, así como alguna vez.
Su desespero fue aumentando desmesuradamente tanto que las lagrimas no fueron basta para tal agobio y poco a poco se fueron evaporando en el triste cuadro de su bien perfilado rostro. Fue así como se secaron sus lagrimas pero aun así no acababa su tristeza y con el reloj sonando su cuerpo poco a poco lucia demacrado, agonizando… en su espejo yacía un cuerpo envuelto en pena, fue tanto el lamento que su mismo cuerpo se empezó a compadecer de tan gran tormento y en misericordia se sacrifico por esa pena, dando la orden a aquellos sus ojos que olvidasen y ya no forzasen mas llanto en lagrimas y que en su defecto brotasen las mas puras, tibias y rojas lagrimas de sangre… y así sucedió. Esto transcurría al ritmo en que poco a poco el se desplomaba desconsolado en el suelo de su alcoba, sin predecir que ahora también seria el culpable de poner fin a las existencias de su escasa y espesa sangre, de esa angustia se dio a luz su amor, amor que dio luz a la magia que fue capas de transformar el charco rojo en un pozo espeso de un liquido negro color, el cual gozaba nutriéndose de tristeza, angustia, desamparo y desesperanza, de los cuales se había impregnado el mundo de aquel.
Paso esto y el desgraciado no paraba de llorar. Y llego de pronto la noche y fue tanto el llanto, que este se dio el lujo de crear el más extraño mar que nunca existió; ese mar era un mar oscuro, un mar opaco e incesantemente profundo, era un mar de abismos, era penosamente un helido mar muerto.
Esa realidad se notase en una realidad tan desoladora que ni siquiera la misma noche logro evadir la desgarradora imagen de aquel pobre desahuciado, fue así que sin dar mas tregua y en un obrar de conmoción empezó a llorar también y fue así como por nueve noches sin que grista el día cayo sin parar la lluvia, lluvia que logro inundar todo aquel mundo existente… esa lluvia también formaría mares, los cuales se fundieron en amor con aquel mar muerto de sangre y lagrimas, y del fruto de esa unión dieron vida a un nuevo mundo el cual era diferente, era un mundo oscuro y fascinante un mundo nuevo que inesperadamente logro calmar el llanto de aquel desconsolado y crear una graciosa sonrisa en aquel rostro esquelético, desangrado y desesperado. Esa sonrisa cada vez se noto mas prominente pues aquel desgraciado ya no tenia porque sufrir, pues ahora su mundo era un mundo nuevo, ya que por la magia y el encanto del amor, el había convertido en sombras aquel antiguo mundo de luz. Y fue si como cada vez su sonrisa lucia mas macabra dando a entender, así un nuevo tipo de felicidad, la felicidad del mundo de las sombras, un mundo oscuro que se sentía macabramente feliz de raptar de la luz a aquel infeliz; para así en sus tinieblas lograr la realidad del amor de aquel, con la reina de las sombras, la cual no podía ser otra que la sensual bailarina de las sombras que alguna vez contemplo en su pared.

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