lobo gris

El aullar de aquel lobo gris se escucho en la inmensidad, surcando lo cielos como dando razón que quisiese encontrar el motivo que lo provocase. — El resplandor más puro que producía la más fascinante luna llena, daba igualmente razón de alguna clase de misterio que se encerraba en esta noche azul, la cual brindaba algún secreto de calidez
Menguante al implacable invierno en el que se estaba sumido el tiempo.
Los corazones de las aves rapiñaras del lugar presentían algo, el murmullo del congelado río se hacia mas parco, e inducía por primera vez hacia un inhabitual silencio; mismo silencio que incitaba mas a la calma que al temor que le era de frecuente provoque. Los hambrientos de turno no salieron tras su banquete nocturno de la jornada y los destinados ha ser casados parecían entender el mensaje, pues paseaban a sus anchas por los riscos de sus moradas compartidas. Todo en la noche inducía a la extrañeza, parecía como si se estuviera siguiendo el ritual inexplicable a un culto que paradójicamente parecía hacerse bastante explicito a los ojos de los salvajes moradores del lugar de ese mundo mágico e irreal, el cual sin duda llevaba consigo una razón de ser, una razón de entrega una razón de esperanza, una razon de angustia y una razón de tormento; en pocas palabras llevaba de trasfondo una razón de amor, la cual desencripta el cruel padecimiento de una historia de romance imposible, que cada mes recuerda a los habitantes de ese desolado lugar que hay tristezas que ni siquiera la palabra como tal lograría condensar en sus distintas dimensión de un desconsuelo y era justo esa tristeza que en noches como la de hoy, lograba encontrar un momento para máxima expresión de toda esa sarta de sentimientos angustiosos, que día tras día atormentan la melancolía incesante de aquel lobo gris, que justo hoy reclama desconsolado a los cielos y se brinda en alma y vida a la mas hermosa luz de luna, la cual también pocas veces acostumbraba a lucir tan engalanada y radiante como en esta noche; noche que hoy se atrevió a prestar el mas oscuro fondo de belleza, para que de esa forma no se pudiese dibujar nada mas diferente al sublime reflejo y la mas pura luz de luna llena que hoy de fácil forma robaba al infinito su condición de inmensidad y a la inmensidad su condición de infinito, luz de luna que engalana y hace hermoso, todo lo propio del lugar y en especial a ese lobo gris que busca una respuesta en el aire sobre su inconmovible dolor de bestia el cual desespera y conmueve a todo ser capaz de sentir lo que ese lobo gris dejaba imprecando en el ambiente tenue de el lugar.
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